Notas para una conversación a ciegas a propósito de historiografía e infrapolítica

Si escribir y pensar pueden hacer algo otro que servir el destino caído de la historia universal, si podemos salvarnos o rescatarnos de narrativas de destino que han perdido su destino mismo, acudimos a la cura, no como restablecimiento de la salud, sino como posibilidad de acceso a la región abierta donde la libertad puede todavía aparecer.[1]

A ciegas

La conversación es a ciegas. Quizá así podamos ver con mayor claridad. No hay guion ni camino trazado. Lo que intuyo que nos reúne es la pregunta por cómo habremos de vivir más allá de toda captura, de toda sustracción, a la intemperie y sin fundamento. Los itinerarios, en su particularidad, se encuentran en un momento histórico particular. Ahora todo está en juego. (¿Cuándo no?) En cierto sentido, insistir en hacer las cosas de la misma manera, aún desde la trampa de la innovación, es sólo la actualización del hechizo cuyo horizonte de devastación pareciera poder arreglarse con un par de mejoras aquí y allá. No hay mejoramiento de lo mismo, sólo repetición. Renuncia, salto y decisión, en cada caso, son entradas posibles a una historicidad anárquica. Cierta historiografía y la infrapolítica parecen encontrarse en el camino. Los indicios los han llevado a hacerse lugar por ahí, prenderse un cigarro, beber algo e intercambiar sus andanzas y querellas.

A ciegas aguardan sin esperanza.

2021. Hace 30 años fue publicado Interpretación y diferencia (1991). En una entrevista publicada en 2016, el autor del libro, Alberto Moreiras, mencionó que, en aquel trabajo doctoral, lo que estaba “en juego” era un “suministrarme una forma de lectura, una posibilidad hermenéutica”.[2] En otro lugar he mencionado mi relación con este libro y he esbozado de manera muy provisional cómo es que esta publicación fue recibida. Sin embargo, ahora, en su treinta aniversario, me parece importante rescatar uno de sus fragmentos a propósito de la lectura: “Apostar la vida en la lectura, entendido como tener para la lectura la presencia de la totalidad de los días propios: no se trata, por supuesto, de pasarse la vida leyendo atentamente un solo texto, sino al revés, de tomar la lectura como un pasaje por el que la esencia entera de la vida, concretada en el sujeto lector en el momento de su lectura debe pasar.”[3] En este sentido, me demoro en las preguntas: ¿cuál es la actualidad de esta formulación? ¿Cuál es la relación de la escritura (en su amplio sentido), la lectura, la historicidad y la infrapolítica? 

Historia e infrapolítica. En el blog colectivo https://infrapolitica.com/, el de Alberto Moreiras https://infraphilosophy.com/ y el de Gerardo Muñoz https://infrapoliticalreflections.org/, entre otros soportes, las reflexiones acerca de la filosofía de la historia son recurrentes. Lo mismo sucede en los siguientes libros: Marranismo e inscripción, o el abandono de la conciencia desdichada (2016), Sosiego siniestro (2020) e Infrapolítica [instrucciones de uso] (2020), de Alberto Moreiras; Infrapolítica y ética menor (2018) coordinado por Ángel Octavio Álvarez Solís; y, La desarticulación. Epocalidad, hegemonía e historicidad (2019) de Sergio Villalobos-Ruminott. Si bien hay otros textos, libros y ensayos que también está elaborada la relación historia e infrapolítica, como en las recientes publicaciones de Gareth Williams, Gabriela Méndez Cota, Maddalena Cerrato, etc., las que he referido son las que hasta ahora he leído. La infrapolítica es heterogénea, me queda claro. No obstante, hay resonancias comunes muy próximas respecto a la filosofía de la historia, la historia, la historicidad, y en menor medida, de la historiografía. Una de ellas es la articulación teleológica de la experiencia y la conceptualización histórica de la historia. Otra, podría ser la relación entre emancipación, Revolución y las distintas maneras de comprender la historia en cada caso. Por último, entre muchas otras, es el ineludible vínculo entre técnica e historia. Lo que quiero dejar más o menos claro es que la historia, en cualquiera de estas versiones y muchas más, no pasa desapercibida por la infrapolítica. En este sentido, ¿cómo altera la infrapolítica la historia y viceversa? ¿Podría haber algo así como una historia de la infrapolítica? De haberla, ¿cómo enunciarla?

Historiografía e infrapolítica. Elaborar una noción de historiografía no caída en miseria histórica asociada a la lógica imperial pasada y presente ha sido una de mis ocupaciones desde hace al menos diez años. Ahora, tras ese recorrido, me he esmerado en explicitar una noción de historiografía que encuentro próxima a la infrapolítica, a la desconstrucción y al psicoanálisis. No puedo demorarme aquí en el argumento de esta intuición, sin embargo, puedo esforzarme en aclarar cómo es que, para fines de esta conversación, comprendo la historiografía (más allá de su ortodoxia y estrechez, por más crítica que se postule). Este ejercicio no deja de ser complicado pues hay una resistencia a la definición pues, como toda definición, está atravesada por la historicidad y la heterogeneidad de la que viene y busca apartarse. A diferencia de lo que podría decir un historiógrafo, no considero que la historiografía tenga algo así como un objeto de estudio ni una metodología específica, que no un estilo y un proceso de pensamiento sostenido. La historiografía negativa señala y crea agujeros en la articulación de la razón del presente, a la vez que palpa la latencia, emergencia y estallido de historicidades anárquicas venidas de ahí, del hueco, propiciando la (des)individuación tecnológica y con ella, la elaboración de los pasados. Esta historiografía está concernida con la emancipación pues todo esfuerzo de captura, localización, identificación, cierre y coincidencia histórica, rechazan la libertad de “no llegar a ser quien eres” (como ha escrito Moreiras en distintos lugares). La historiografía, en su seno, está habitada por el arruinamiento de su insistencia como saber únicamente afirmativo. De ahí su potencia para con la creación, nunca acabada, negativa, desobrada, de institucionalidades que atiendan la historicidad.

En el blog de Infraphilosophy hay una mención a la infrahistory, una noción propuesta por Ian Moore. ¿Qué habría decir de ambas nociones?

¿Cuáles han sido las relaciones entre historiografía e infrapolítica?

¿El caso Apache que Alberto Moreiras ha socializado en Infraphilosophy qué le hace a la historiografía?

Energia Ateles. Podría intuir que a más de uno las entradas de Infraphilosophy durante los primeros meses de aislamiento pandémico nos acompañaron en más de un sentido. El 13 de mayo de 2020, la entrada 20 de Sosiego Siniestro, pone a resonar 3 nociones que el lector no puede pasar por alto, al menos no uno concernido por la historicidad, la historia, la historiografía y la emancipación. Estas son: energía ateles, dynamis y kinesis. ¿Cuál es la actualidad de estas nociones? ¿Cómo elaborar la relación entre existencia, otra historia, escritura y lazo social?

Diciembre 2021.


[1] Alberto Moreiras, Marranismo e inscripción, o el abandono de la conciencia desdichada, España, Escolar y Mayo, 2016, p. 196.

[2] Disponible en línea: https://infrapolitica.com/2016/05/04/texto-completo-entrevista-el-desconcierto-por-alberto-moreiras/

[3] Alberto Moreiras, Interpretación y diferencia, Madrid, Visor, 1991, p. 105.

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